Ese tic
tac que escuchamos hace rato es nuestro memento
mori. Lo escucharon los hombres del Neolítico cuando domaron los cuatro
elementos. El bullicio de Babilonia lo amortiguó, pero no cesaba; los sacerdotes
tratan de interpretarlo. La luz griega iluminó el mundo, la espada romana lo
talló. Palabras sabias vuelan de oriente a occidente: predican esperanza,
prometen felicidad, dejan destrucción. Hurgamos en el átomo y el tic tac arrecia.
Después, cede. ¿Salvados?
Ensuciamos
Tierra, Aire, Agua... el Fuego se vuelve contra nosotros. ¿Marcará ese tic tac
el fin del ciclo de los Mayas? Tocante a extinciones, algo deben saber ellos.
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