Mañana va a llover, pensó, y se
apresuró a sacar a sus hijos de la alcantarilla y cobijarlos tras las alpacas
de paja calentita. Le sorprendió que la mujer sacara la ropa a tender y el
hombre extendiera el grano en la era. Con lo que se enfadan cuando se les moja,
se dijo. Pero claro, recordó que ambos eran analfabetos: consultan el tiempo en
las cajas luminosas porque no saben leer el cielo. Qué estúpidos son. Menos mal
que nos tienen a nosotros para ayudarles y darles cariño, concluyó mientras
colocaba su último cachorro entre el heno.
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